BOLETIN DE LA REFORMA DEL PLAN DE ESTUDIOS |
Un
poco de historia
Reformar
la currícula del plan de estudios de la Carrera
de Ciencias de la Comunicación implica repensar
la función social desde la cual esta carrera
estuvo inicialmente formulada, para ponerla a tono
con las actuales necesidades de nuestro país,
sin traicionar aquel espíritu original. En
definitiva, este es un debate que involucra de una
u otra manera todo la discusión acerca de
los Por qué y Para qué concernientes
a todos los ámbitos de la universidad pública;
tan jactanciosa ella de su autarquía pero
tantas veces tan trágicamente alejada del
país real que la alberga.
Una
retrospectiva breve sobre los antecedentes que de
alguna forma desembocarían en el reconocimiento
de los estudios de comunicación como un campo
disciplinario con legítimo derecho a un lugar
en la academia, se hace indispensable a la hora
de querer aproximarse a una labor científica
cuyo objeto aparece tan inasible como problemático.
El intento de abordar la problemática de
la construcción social de sentido puede rastrearse
incluso a los trabajos del llamado pensamiento nacional,
que a través de categorías como colonialismo
cultural o pedagogía colonial intentaba dar
cuenta de la fragilidad y permeabilidad de la cultura
en los países latinoamericanos, así
como de los procesos de hegemonía que desde
los intereses trasnacionales se articulaban con
las elites dirigentes para imponérseles a
los pueblos.
Sin
embargo, será en los sesentas, en pleno auge
del desarrollismo como estrategia del bloque occidental
que a través de universidades que importan
el funcionalismo y la cibernética como matriz
de una «comunicación para el desarrollo»
generan como reacción los primeros estudios
de corte académico que asumen explícitamente
la inquietud por el campo comunicacional desde una
perspectiva critica. Será el caso de Mattelart
y Schmucler, quiénes padecen en carne propia
los embates de los sectores que no estaban dispuestos
a que una ciencia pensada desde un proyecto político
emancipador pueda prosperar.Como señala el
propio Schmucler: «Cuando en 1974 señalábamos
nuestras dudas respecto a algunas concepciones teóricas,
en Argentina se entretejían los hilos de
una tragedia que tendría un momento destacado
en marzo de 1976. Las ideas, en algunos países
de Latinoamérica, no solo se configuraban
en un espacio histórico que les servia de
marco, sino que eran participantes de los acontecimientos.
La teoría de la dependencia, además
de un esquema interpretativo de la realidad, fue,
en algunas circunstancias, la matriz sobre la que
se montaron acciones concretas. Althusser, en América
latina, no era solo tema de tesis universitarias
y polémicas académicas: inspiraba
a través de sus epígonos, modelos
de practicas políticas.
Algunos
libros de Regis Debray habían superado los
muros de la Ecole Normale y solían alojarse
en la mochila de algún guerrillero. La teoría
no pasaba a través del drama sino que estaba
en el drama. [...] La crisis de la razón
movilizaba a algunos sectores del pensamiento europeo.
En América Latina, algunas certezas se teñían
con sangre, Sangre que no era simbólica,
que no se derramaba en proclamas encendidas. Fue
mas desprolija esta experiencia latinoamericana,
donde habitaba la muerte...»
Así,
ya entrados los 80s y en plena primavera alfoncinista
la explosión de las matrículas de
las carreras de ciencias sociales ponía de
manifiesto la necesidad de nutrir esta experiencia
democrática desde un correlato institucional
a cargo de la universidad pública. La carrera
de Ciencias de la Comunicación representó
el tardío corolario de legitimación
a una experiencia de investigación que en
palabras de Alicia Entel «...había
nacido al calor de la necesidad gramsciana de intervención
social periodística o comunicacional mas
general cuyos intelectuales orgánicos, al
menos en América Latina, se habían
formado cruzando academia con militancia política»
De
este modo el consejo superior de la U.B.A. explicitaba
en un documento fechado el 15 del abril de 1986
que «El objetivo fundamental de esta nueva
carrera es brindar un escenario de análisis
y estudio, de experimentación y formación
de aquellos que quieran participar en el noble oficio
de ayudar a mejorar la calidad de la información,
y el nivel de la comunicación humana, institucional
y masiva, sin los cuales ningún valor humano
y ninguna sociedad auténticamente democrática
podrá ser viable. Sin información
no hay sociedad posible.»
Quienes
creemos que la universidad pública no debiera
ser un ámbito aislado de las problemáticas
de su pueblo, un bastión aséptico
de intelectualidad crítica que finalmente
jamás cristaliza en una praxis emancipatoria,
proponemos retomar aquellas inquietudes que motorizaron
los trabajos teóricos de los que hoy nos
nutrimos. Creemos que el «escenario de análisis
y experimentación» no puede ser otro
que el campo de lo real y es allí adonde
deben orientarse estas prácticas.
Ahora
bien. Cunde por los pasillos el espectro de que
la formación de la carrera es demasiado ambiciosa
y poco práctica para el mercado laboral.
Inquietud entendible si caemos en la cuenta de que
apenas estamos dejando atrás la década
infame en la que se pretendió que el management
era la salida para todos los problemas.
Sin
dejar de lado la discusión respecto de una
legislación que cuestione la propiedad y
concentración de los medios masivos de comunicación,
así como la doble articulación entre
Estado y Universidad a fin de asegurar un correlato
social para sus graduados, creemos que si bien puede
ser cierto que en la carrera sobreabunda la teoría,
este debate esta mal encarado. Es sólo que
en una carrera que evidentemente se propone formar
investigadores, suele insistirse con la práctica,
restringiendo ésta a la producción
de contenidos para medios, en lugar de ver sus posibilidades
en la elaboración concreta de prácticas
investigativas, o bien en tareas de extensión
que hagan que ya desde la propia cursada uno empiece
a ejercer y ganar experiencia en el área
de aplicación conforme a su vocación.
Estas
y otras problemáticas serán tema de
este boletín y los siguientes pero que lejos
de agotar el debate o brindar respuestas tajantes,
representan apenas un insumo. LA
VALLESE
La
comisión
Luego
de generosas experiencias previas que se diluyeron
por diferentes motivos –las jornadas de reflexión
del '98 y '04 por ejemplo-, la actual gestión
elaboró un documento con el objetivo de crear
una comisión o «Grupo de diágnostico,
análisis y diseño», que depende
de la Junta de la Carrera. Esta comisión
está formada por tres docentes, tres graduados
y tres estudiantes. Su fin fue establecido por la
misma junta: «deberá realizar en el
lapso de un año una propuesta de reforma
del plan de estudio que será sometida a discusión
por parte del conjunto de la comunidad académica
en el año subsiguiente». Esta comisión
es abierta: «En todas las instancias el grupo
convocará a especialistas, graduados, docentes,
auxiliares docentes, profesionales y alumnos que
considere puedan contribuir a esa tarea. También
deberá recibir y estudiar las propuestas
que diferentes interesados acerquen durante el transcurso
de su accionar.» Su desempeño será
operativo y técnico y no deliberativo, es
decir, que su trabajo tendrá más que
ver con aglutinar información, canalizar
diferentes expectativas, establecer criterios, relevar
otros planes de estudio, dar a conocer el estado
actual del mercado laboral con respecto a la incumbencia
profesional. Por supuesto, el resultado del trabajo
no debe ser la última palabra sobre el tema,
sino la primera; debe ser el puntapié inicial
de largas discusiones y consensos posteriores.
Hace
falta aclarar que ya existen otras propuestas y
es saludable que existan aún más para
enriquecer el debate. La propuesta de reforma del
plan elaborado por la comisión es sólo
uno, sin mayor legitimidad, a priori, que cualquier
otro.
Desde
La Vallese entedemos que la mejor forma de colaborar
con éste proyecto inédito se da en
por lo menos dos frentes: por un lado, sosteniendo
los lazos de solidaridad con los estudiantes difuendiendo
toda la información que tengamos. En este
caso, iremos informando sobre todos los pasos que
vaya realizando la comisión. Por otro lado,
es también nuestra obligación como
actor político, alentar la participación
de todos los compañeros, generando espacios
de debate y circulación de ideas.
Entrevistas
Lila
Luchessi es Licenciada en Ciencias de la Comunicación,
ejerció el periodismo y actualmente es profesora
en investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de Buenos Aires, donde es Jefa
de Trabajos Prácticos del Taller Anual de
la Orientación en Periodismo de la carrera
de Comunicación Social.
La
Vallese: teniendo en cuenta que pasaron 20 años
desde que se pensó la carrera, ¿qué
reformas le haría usted al plan de estudio
de la carrera, si pensás que hay que hacerle
alguna?
Lila
Luchessi: Yo creo que es necesaria una reforma.
«Qué reforma» ya es más
complicado porque tiene que ver con varios planos.
Por un lado hay que buscar cuáles son los
contenidos que están desactualizados y habría
que actualizar. Por otro lado cuáles se supone
que están desactualizados y no están.
Por
ejemplo, aquellas materias que los contenidos mínimos
parecen desactualizadísimos y son modificados
por cada una de las cátedras. Y por otro
lado, cuáles son las cuestiones pedagógicas
y reglamentarias que una carrera debe cumplir para
que sea una licenciatura y no otra cosa. Hay que
trabajar en varios planos. Hay toda una parte que
es muy técnica que tiene que ver con cuántas
horas de cursada tiene que tener para que la Universidad
de Buenos Aires una licenciatura; cuántas
horas tiene que tener para que el ministerio lo
considere así. Cuáles son los recorridos
más básicos que hay que hacer; y luego
sí, que contenidos no deberían faltar.
Yo le agregaría más flexibilidad,
no sé si sacaría algo. Sí habría
que agregar algunas cosas muy concretas y flexibilizar
otras: hay cosas que son del orden de lo obligatorio,
que podrían ser optativas. Otro parte que
podría flexibilizarse como el tema de las
orientaciones donde uno podría armar: «elegí
tu propia lectura» y ver que orientación
quiere darle uno a su perfil profesional, ver qué
cosas podría articular entre una orientación
y otra. También hay que agregar contenidos
y las herramientas para sostenerlos. Por ejemplo,
equipamiento que pudiera permitir armar un centro
de multimedia. Que se flexibilizaran ciertas normas
burocráticas que no dejan salir con una cámara
a la calle para comprender que las noticias no pasan
adentro de donde uno trabaja; creo también
que habría que agregar ciertos lenguajes,
ciertos soportes y ciertas herramientas para poder
enseñar eso. Sobre todo en periodismo y publicidad.
Y agregar algunos contenidos que tienen que ver
la comunicación institucional y organizacional
que es un campo importante para el desarrollo profesional
y que no está del todo explotado dentro de
la carrera, sino tan sólo en las zonas periféricas
y optativas. También habría que cambiar
cosas de lugar, cosas que están en algunas
orientaciones y dado como fue trascurriendo la historia
podrían estar en el tronco; materias que
son optativas podrían ser obligatorias. Por
supuesto, hay que ver cómo se hace la ingeniería
de eso. Es muy complicado, es mucha la gente, son
muchos docentes, son muchos estudiantes. Por eso
seguro va haber una «zona gris» en la
que coexistan cuestiones del plan actual y del plan
nuevo. No es nada fácil reformar un plan
de estudio. Tampoco me parece que esté tan
mal. Los contenidos que da la carrera permiten que
la gente trabaje. En general, de los colegas que
uno conoce todos trabajan en distintas áreas
del campo. Hay gente que es productora de televisión,
hay gente que asesora de una empresa en términos
de comunicación interna y externa, hay gente
que trabaja dentro del Estado, hay otros que trabaja
redactando boletines o haciendo auditorias de medios;
hay gente que hace periodismo; en barrios, haciendo
comunicación desde abajo y en términos
de educación también hay trabajos
importantes respecto de lo que es la incorporación
de la tecnología dentro de la diferentes
etapas educativas. Me parece que en general los
graduados de las distintas orientaciones, están
trabajando en un campo que es cada vez más
rico, que hay cada vez más necesidades profesionales
con cierto grado de especialización. Hay
que agregar lo que fue surgiendo vinculado con la
producción y el análisis del periodismo
digital y la forma rutinaria de producirlo. Esa
es una zona que no está desarrollada y habría
que actualizar.
La
Vallese: Cuando decía flexibilizar la carrera,
¿a qué se refería? ¿En
qué sentido flexibilizar?
Lila
Luchessi: Hay cosas que son del orden de lo duro,
por ejemplo las tres comunicaciones, son importantísimas
después uno puede discutir si una línea
u otra, pero no pueden faltar. Y me parece indispensable
que la gente haga las tres en el orden actual. En
este sentido de la correlatividad yo no sería
flexible. Más allá de que uno pueda
coincidir o no con determinados puntos de vista
de cómo dar esos contenidos. Los contenidos
teóricos mínimos están bien,
y los recorridos que se plantean de comunicación
y política, comunicación y cultura,
y escuelas de comunicación, que son los que
se hacen en los contenidos mínimos, le permiten
a uno hacer un camino bastante circular y aprender
qué es la teoría de la comunicación.
Yo no metería mucha mano, en las tres comunicaciones,
ni siquiera en la carga horaria.
Sí
haría más flexible la zona de los
talleres haciendo una oferta más amplia.
Si alguien sabe que se quiere dedicar a determinada
cuestión, y quiere evitarse perder tiempo
en muchas otras, no estaría mal que si, por
ejemplo, alguien quiere hacer cine documental, haga
talleres audiovisuales, y se quiere evitar las especificidades
de los gráficos, que las evite, y al revés.
O sea, ampliaría la oferta de talleres, y
creo que debería ser selectivo. Hay cosas
que son elementales y que van desde la diferenciaciones
de una crónica y un artículo, hasta
qué y cuánto es un punto de rating
que no debería dejárselas para las
orientaciones, porque en las orientaciones muchas
veces se ven cosas mucho más elementales
que en el tronco. El tronco de la carrera tiene
un nivel de complejidad teórica muy grande
y se terminan dando, sobre todo en los talleres
anuales de orientación (TAO), cuestiones
muy elementales en quinto año de la carrera.
Eso tendría que estar antes, y complejizar
más sobre el final. Hay saberes básicos,
que ni siquiera se pueden llamar conocimientos,
que deberían resolverse durante la carrera.
Por eso cuando hablaba de flexibilidad no me refería
a sacar sino a redistribuir, y cambiar de lugar,
sobretodo lo que creo fundamental es permitir cruces
entre las orientaciones.
La
Vallese: ¿Crees que uno de los criterios
para discutir la carrera es la salida laboral?
Lila
Luchessi: La carrera tiene capacidad de inserción
y no sé si estuvo planteado alguna vez. Si
uno mira el documento inicial se decía que
se iban a formar comunicadores para la democracia.
Un tema aparte es le de las incumbencias. Finalmente
estamos reconocidos. Existimos. Ya están
asumidas cuáles son nuestras incumbencias
profesionales, que generan bastante revuelo, en
algunos lugares porque todo el mundo cree que tiene
incumbencias sobre esto. Sobre Comunicación
todo el mundo cree que tiene algún tipo de
incumbencia porque de alguna manera leen el diario,
ven la tele, tienen comunicación con mucha
gente con lo cual desarrollan comunicación
interpersonal; entonces, todo el mundo cree que
tiene algo para decir de cómo comunicar.
Esto no está mal, pero hay cosas que son
de orden técnico. Una vez la sociedad central
de arquitectos había sacado un slogan que
a mi me gusta mucho: «construya bien, contrate
un arquitecto» porque tiene que ver con esto:
cualquiera puede apilar ladrillos pero no cualquiera
puede construir un edificio. Por eso, creo que para
comunicar bien hace falta gente que sepa del tema.
Y la carrera da muchas herramientas que, a veces,
cuando uno está en el baile no se da cuenta
para qué le van a servir pero después
en algún momento se disparan en la cabeza
y sirven mucho; aún lo que tiene el máximo
nivel de abstracción en algún momento
termina siendo aplicado; y te termina sacando las
papas del fuego. Me acuerdo que un colega estaba
trabajando para la ONU en oriente, y se vio en el
medio de un bombardeo y para evitar el pánico
termino haciendo una serie de ejercicios con la
gente que estaba ahí, y después se
acordó que los había hecho en alguno
de los talleres de la carrera. Entonces, en algún
momento, cuando uno menos se lo espera, un conocimiento
que creyó que había quedado lejano
en una materia, acude para ayudarnos a comunicar
y aplicamos lo que pensamos que nunca íbamos
a aplicar… aunque sea en el medio de un bombardeo.
Por
eso insisto en que faltan saberes prácticos
concretos no conocimientos. No para dar cuenta de
lo que necesite el mercado, porque me parece que
ninguna institución educativa puede darse
el lujo de correr atrás de lo que necesita
el mercado, pero sí hay ciertos saberes que
tiene que ver con el avance tecnológico,
con desarrollos que simplifican mucho el trabajo
profesional y académico y no están
contemplados, y que debieran estarlos.
La
Vallese: Recién usted decía que cuando
se pensó la carrera de comunicación
se pensó en comunicadores para la democracia,
estamos en el 2006...
Lila
Luchessi: Lo más interesante de no tener
que decir que los comunicadores son para la democracia
es que hay democracia; la gente que diseño
la carrera estaba pensando es un situación
política mucho mas difícil que podía
hacer tambalear el sistema institucional; ya vimos
que el sistema institucional está bastante
fuerte; por eso, pasaron cinco presidentes en una
semana, no se cayó el sistema institucional.
Uno piensa que los comunicadores y los politólogos
son para la democracia por que hay un acuerdo en
la sociedad sobre la democracia aunque pueda tener
muchas falencias y problemas el sistema.
La
Vallese: y hoy… comunicadores para-…
Lila Luchessi:
…para el país! La carrera tiene que formar
cuadros para ocupar puestos estratégicos.
La universidad pública tiene que formar cuadros
para el país; estoy pensando en cuadros en
todos los órdenes. Cuadros para el Estado,
cuadros para las empresas, para los sindicatos,
cuadros!.. Alguien que pasa por la universidad pública
no puede aspirar a ser un empleado y nada más.
Tiene que aspirar a estar en un cargo decisional.
O sea, gente que pueda liderar procesos, que se
soluciona la vida y ayuda a otros, que genera trabajo.
Venimos de un muy mal momento, durante el año
2000 estuvimos todos muy deprimidos, y hoy veo un
cambio de actitud, veo que los estudiantes saben
que algo van a hacer, y que el trabajo no sólo
se busca sino que también se construye. Son
personas con la conciencia que no siempre se depende
de otro. Porque esa cuestión de pedirle al
estado que solucione todo… yo estoy de acuerdo con
pedir más presupuesto, pero...¿para
qué? ¿con qué y en detrimento
de qué? La facultad no es de cada uno de
nosotros, es de todos, y muchas veces por cada estudiante
universitario hay 10 pibes que no saben leer ni
escribir… por eso tenemos que hacer con esto algo
interesante, y que las cosas interesantes no se
hacen sólo adentro de la facultad. Por ejemplo,
un tipo que logra que quince pibes en lugar de drogarse
en una esquina, empiecen a jugar al voley, o al
futbol, y escriban una revista, ese es un muy buen
comunicador para el país. Y hay muchos de
esos… pero hay que abrir la cabeza.
Creo que tenemos
que quejarnos con propuesta, lograr que cada licenciado
en comunicación que salga de esta casa sea
un generador de ideas, y de políticas desde
el ámbito en el que esté… el Estado,
una empresa, un barrio, para lograr beneficiar al
conjunto del país. Por eso creo que tenemos
que ocupar lugares de cuadros dirigénciales,
hasta de cuadros teóricos, tenemos que tener
la capacidad de incidir sobre la realidad, sobre
la leyes, sobre el día a día.
Entrevistas
Guillermo
Mastrini es Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Es el director actual de la Carrera. También
es profesor titular de las cátedras, Políticas
y Planificación de la Comunicación
y Economia de la Información.
La Vallese:
teniendo en cuenta que la carrera fue pensada hace
20 años ¿cuáles son las cosas
que pensás que deben ser reformadas en el
plan de estudio y por qué?
Guillermo Mastrini:
Evidentemente uno de los motivos, es precisamente
que el plan de estudio ya tiene una cantidad importante
de años. Esto podría no ser obstáculo
en determinadas áreas del conocimiento, pero
está claro que en la carrera de comunicación,
este proceso va acompañado de una profundísima
transformación de toda la estructura, y de
todo el saber y el conocimiento en torno a un problema
cada vez más complejo como es la comunicación;
o sea, que una primer instancia que, sin duda tenemos
que considerares, es que las transformaciones que
han ocurrido en la agenda comunicacional, deben
ser revisadas. Más allá de eso, yo
vengo señalando que veo que el plan de estudio
que tenemos hoy es bastante bueno. Uno de los motivos
por los que creo esto, es porque pudo prever muchas
de estas transformaciones. Es decir, supo tener
la versatilidad como para que algunas cosas que
en aquel momento no eran un problema pudieran ser
incorporados posteriormente en la currícula
de la carrera a través de materias que permitían
incorporar temas que no estaban tan presentes cuando
se realizo el plan de estudio.
Sin embargo, la
sensación que yo tengo es que lo que no pudo
preveer la gente que realizó el plan de estudios
en su momento era la explosión matricular
de la carrera; no estaba previsto que esta pasara
a ser una carrera como la que tenemos hoy, con entre
10.000 y 12.000 estudiantes cursando concretamente.
Inscriptos tenemos unos cuantos más. En este
sentido creo que es importante poder repensar la
carrera desde esta dimensión porque evidentemente
la principal tensión que existe hoy en la
carrera es entre distintas perspectivas de qué
estudiar en una carrera de comunicación.
Esas perspectivas diferentes, sin embargo, no necesariamente
deben estar excluidas en una futura carrera de comunicación.
Que ésta puede contener sin ningún
tipo de problema, distintas posiciones, ambiciones,
distintos criterios sobre qué es estudiar
comunicación; pero, para eso, deberíamos
repensar o rearmar el plan de estudios teniendo
en cuenta este criterio, que es lo que no aparece
en el plan porque no se pensaba en tal disparidad
en aquel momento y en tal diversidad de criterios.
Sobre las cosas concretas que hay que cambiar yo
tengo mis ideas, pero son ideas personales, que
no me corresponde a mi, como Director de la Carrera,
decirlas específicamente, porque los cambios
no van a ser los que yo proponga, sino los que el
conjunto de la comunidad académica crea que
es necesario establecer. No suponemos en este sentido
una bajada de línea y no tenemos tampoco
una única propuesta dentro de los grupos
que participan de la gestión de la Carrera.
Por otra parte, no sería saludable que nadie
se pusiera a defender a capa y espada un único
proyecto. Seguramente no va a haber un absoluto
consenso en torno a un nuevo plan de estudios. Sí
me parece que debería ser importante que
haya consensos mayoritarios en torno a cuáles
son los elementos centrales, que se deben tener
en la discusión sobre la comunicación
hoy, y cuáles son las diversidades, que debemos
contemplar dentro de la carrera de comunicación
para que todos aquellos que cursen y aquellos que
enseñen se sientan a gusto en la carrera.
Pero eso va a ser el fruto, el resultado, de una
discusión amplia. Y no puede ser resuelta
ni por la dirección de la carrera ni por
ningún grupo particular.
La Vallese:
Algunas de las discusiones se dan en torno a la
extensión de la carrera, ¿cree que
es uno de los criterios a discutir?
Guillermo Mastrini:
La carrera es efectivamente un poco larga. Sin embargo,
me negaría a discutir el tema del plan de
estudio teniendo en cuenta si es largo o es corto.
Esto sería simplificar enormemente la cuestión.
Y seguramente los resultados no serían los
ideales, ni siquiera buenos. Por eso, prefiero pensar
la carrera más que en términos de
larga o corta, en términos de perfiles, y
de para qué tipo de perfil es necesario pensar
la carrera… o sea, si pudiéramos acordar
cuáles son los distintos perfiles que pueden
ser contenidos dentro de una carrera de comunicación,
sería más fácil pensar que
conocimientos son necesarios, para cada uno de esos
perfiles. Digo esto porque hoy al haber un único
perfil, es un único perfil que contiene a
todos los perfiles, o por lo menos eso pretende.
En esa situación, podría si estar
la explicación de esta longitud de la carrera.
Pero, insisto, no lo quiero pensar en términos
de largo o corto, sino en términos de cuáles
son los perfiles que queremos tener en la carrera
de comunicación.
La Vallese
¿cuáles serían algunos de esos
perfiles?
Guillermo Mastrini:
Esa es la discusión. Evidentemente hay una
histórica tensión, muy general entre
los perfiles más profesionalistas, pero que
ni siquiera es uno sólo, y los perfiles más
academicistas, que tampoco sería uno sólo.
Tienen que ser más específicos y tienen
que tener recorridos más específicos.
Pero prefiero no dar respuestas concretas de cuál
es mi idea personal porque que no sirven las ideas
personales, sino que tenemos que llegar a niveles
importantes de consenso.
La Vallese:
Usted cree que la relación posterior de los
estudiantes o graduados con la sociedad podría
ser un criterio de revisión? ¿y con
el mercado laboral?
Guillermo Mastrini:
Algunos perfiles van a dar cuenta más de
algunas salidas laborales que otros. De nuevo. Tampoco
creemos que la carrera pueda ser sólo pensada
en términos de posibles salidas laborales.
Porque por otra parte el mercado comunicacional
es muy dinámico, con lo cual es mucho más
dinámico que las reformas del plan de estudio
y siempre iríamos corriendo atrás
de un mercado que se va transformando. No sólo
que no es conveniente sino que no es posible. Es
imposible ajustar una propuesta educativa a una
«demanda de mercado». Lo que no quiere
decir que haya que desconocerlas. Una cosa es conocerlas
y otra cosa es ajustar la propuesta a esas demandas.
En general la carrera no ha seguido precisamente
las demandas y aspiraciones del mercado.
La Vallese:
¿Cómo se está planteando el
procesote discusión sobre la reforma?
Guillermo Mastrini:
Aspiramos a que el año que viene haya un
debate general en torno a como organizar el plan
de estudios. Lo ideal sería que a fines del
año que viene, se pueda producir algún
nivel de consenso. Si bien, por ahí no un
plan de estudios totalmente acabado, pero sí
en cuáles deberías ser las directrices,
las ideas fuerza que deberían tener el nuevo
plan. Es importante que vayamos tomando conciencia
de la importancia de los que está en juego,
y que se vayan gestando las instancias de participación
y mecanismos que puedan poner el tema como un tema
central de discusión del conjunto de la carrera.
Desde la junta, vamos a armar una comisión
para que haga una de las propuestas, ni mejor ni
peor que otras, entendemos que la gestión
tiene que fomentar que haya una propuesta seria,
que puesta en juego con otras ideas y otras propuesta,
que puedan irse armándose desde otras instancias
de la carrera, y de la facultad. Llegar al consenso
va a ser complejo, pero estamos convencidos que
al final de este debate vamos a poder decir mayoritariamente
que la discusión sobre la comunicación
va en una dirección y no en otra.
LA
VALLESE
|