BOLETIN DE LA REFORMA DEL PLAN DE ESTUDIOS

Un poco de historia

Reformar la currícula del plan de estudios de la Carrera de Ciencias de la Comunicación implica repensar la función social desde la cual esta carrera estuvo inicialmente formulada, para ponerla a tono con las actuales necesidades de nuestro país, sin traicionar aquel espíritu original. En definitiva, este es un debate que involucra de una u otra manera todo la discusión acerca de los Por qué y Para qué concernientes a todos los ámbitos de la universidad pública; tan jactanciosa ella de su autarquía pero tantas veces tan trágicamente alejada del país real que la alberga.

Una retrospectiva breve sobre los antecedentes que de alguna forma desembocarían en el reconocimiento de los estudios de comunicación como un campo disciplinario con legítimo derecho a un lugar en la academia, se hace indispensable a la hora de querer aproximarse a una labor científica cuyo objeto aparece tan inasible como problemático. El intento de abordar la problemática de la construcción social de sentido puede rastrearse incluso a los trabajos del llamado pensamiento nacional, que a través de categorías como colonialismo cultural o pedagogía colonial intentaba dar cuenta de la fragilidad y permeabilidad de la cultura en los países latinoamericanos, así como de los procesos de hegemonía que desde los intereses trasnacionales se articulaban con las elites dirigentes para imponérseles a los pueblos.

Sin embargo, será en los sesentas, en pleno auge del desarrollismo como estrategia del bloque occidental que a través de universidades que importan el funcionalismo y la cibernética como matriz de una «comunicación para el desarrollo» generan como reacción los primeros estudios de corte académico que asumen explícitamente la inquietud por el campo comunicacional desde una perspectiva critica. Será el caso de Mattelart y Schmucler, quiénes padecen en carne propia los embates de los sectores que no estaban dispuestos a que una ciencia pensada desde un proyecto político emancipador pueda prosperar.Como señala el propio Schmucler: «Cuando en 1974 señalábamos nuestras dudas respecto a algunas concepciones teóricas, en Argentina se entretejían los hilos de una tragedia que tendría un momento destacado en marzo de 1976. Las ideas, en algunos países de Latinoamérica, no solo se configuraban en un espacio histórico que les servia de marco, sino que eran participantes de los acontecimientos. La teoría de la dependencia, además de un esquema interpretativo de la realidad, fue, en algunas circunstancias, la matriz sobre la que se montaron acciones concretas. Althusser, en América latina, no era solo tema de tesis universitarias y polémicas académicas: inspiraba a través de sus epígonos, modelos de practicas políticas.

Algunos libros de Regis Debray habían superado los muros de la Ecole Normale y solían alojarse en la mochila de algún guerrillero. La teoría no pasaba a través del drama sino que estaba en el drama. [...] La crisis de la razón movilizaba a algunos sectores del pensamiento europeo. En América Latina, algunas certezas se teñían con sangre, Sangre que no era simbólica, que no se derramaba en proclamas encendidas. Fue mas desprolija esta experiencia latinoamericana, donde habitaba la muerte...»

Así, ya entrados los 80s y en plena primavera alfoncinista la explosión de las matrículas de las carreras de ciencias sociales ponía de manifiesto la necesidad de nutrir esta experiencia democrática desde un correlato institucional a cargo de la universidad pública. La carrera de Ciencias de la Comunicación representó el tardío corolario de legitimación a una experiencia de investigación que en palabras de Alicia Entel «...había nacido al calor de la necesidad gramsciana de intervención social periodística o comunicacional mas general cuyos intelectuales orgánicos, al menos en América Latina, se habían formado cruzando academia con militancia política»

De este modo el consejo superior de la U.B.A. explicitaba en un documento fechado el 15 del abril de 1986 que «El objetivo fundamental de esta nueva carrera es brindar un escenario de análisis y estudio, de experimentación y formación de aquellos que quieran participar en el noble oficio de ayudar a mejorar la calidad de la información, y el nivel de la comunicación humana, institucional y masiva, sin los cuales ningún valor humano y ninguna sociedad auténticamente democrática podrá ser viable. Sin información no hay sociedad posible.»

Quienes creemos que la universidad pública no debiera ser un ámbito aislado de las problemáticas de su pueblo, un bastión aséptico de intelectualidad crítica que finalmente jamás cristaliza en una praxis emancipatoria, proponemos retomar aquellas inquietudes que motorizaron los trabajos teóricos de los que hoy nos nutrimos. Creemos que el «escenario de análisis y experimentación» no puede ser otro que el campo de lo real y es allí adonde deben orientarse estas prácticas.

Ahora bien. Cunde por los pasillos el espectro de que la formación de la carrera es demasiado ambiciosa y poco práctica para el mercado laboral. Inquietud entendible si caemos en la cuenta de que apenas estamos dejando atrás la década infame en la que se pretendió que el management era la salida para todos los problemas.

Sin dejar de lado la discusión respecto de una legislación que cuestione la propiedad y concentración de los medios masivos de comunicación, así como la doble articulación entre Estado y Universidad a fin de asegurar un correlato social para sus graduados, creemos que si bien puede ser cierto que en la carrera sobreabunda la teoría, este debate esta mal encarado. Es sólo que en una carrera que evidentemente se propone formar investigadores, suele insistirse con la práctica, restringiendo ésta a la producción de contenidos para medios, en lugar de ver sus posibilidades en la elaboración concreta de prácticas investigativas, o bien en tareas de extensión que hagan que ya desde la propia cursada uno empiece a ejercer y ganar experiencia en el área de aplicación conforme a su vocación.

Estas y otras problemáticas serán tema de este boletín y los siguientes pero que lejos de agotar el debate o brindar respuestas tajantes, representan apenas un insumo.

LA VALLESE

 

La comisión

Luego de generosas experiencias previas que se diluyeron por diferentes motivos –las jornadas de reflexión del '98 y '04 por ejemplo-, la actual gestión elaboró un documento con el objetivo de crear una comisión o «Grupo de diágnostico, análisis y diseño», que depende de la Junta de la Carrera. Esta comisión está formada por tres docentes, tres graduados y tres estudiantes. Su fin fue establecido por la misma junta: «deberá realizar en el lapso de un año una propuesta de reforma del plan de estudio que será sometida a discusión por parte del conjunto de la comunidad académica en el año subsiguiente». Esta comisión es abierta: «En todas las instancias el grupo convocará a especialistas, graduados, docentes, auxiliares docentes, profesionales y alumnos que considere puedan contribuir a esa tarea. También deberá recibir y estudiar las propuestas que diferentes interesados acerquen durante el transcurso de su accionar.» Su desempeño será operativo y técnico y no deliberativo, es decir, que su trabajo tendrá más que ver con aglutinar información, canalizar diferentes expectativas, establecer criterios, relevar otros planes de estudio, dar a conocer el estado actual del mercado laboral con respecto a la incumbencia profesional. Por supuesto, el resultado del trabajo no debe ser la última palabra sobre el tema, sino la primera; debe ser el puntapié inicial de largas discusiones y consensos posteriores.

Hace falta aclarar que ya existen otras propuestas y es saludable que existan aún más para enriquecer el debate. La propuesta de reforma del plan elaborado por la comisión es sólo uno, sin mayor legitimidad, a priori, que cualquier otro.

Desde La Vallese entedemos que la mejor forma de colaborar con éste proyecto inédito se da en por lo menos dos frentes: por un lado, sosteniendo los lazos de solidaridad con los estudiantes difuendiendo toda la información que tengamos. En este caso, iremos informando sobre todos los pasos que vaya realizando la comisión. Por otro lado, es también nuestra obligación como actor político, alentar la participación de todos los compañeros, generando espacios de debate y circulación de ideas.

Entrevistas

Lila Luchessi es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, ejerció el periodismo y actualmente es profesora en investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde es Jefa de Trabajos Prácticos del Taller Anual de la Orientación en Periodismo de la carrera de Comunicación Social.

La Vallese: teniendo en cuenta que pasaron 20 años desde que se pensó la carrera, ¿qué reformas le haría usted al plan de estudio de la carrera, si pensás que hay que hacerle alguna?

Lila Luchessi: Yo creo que es necesaria una reforma. «Qué reforma» ya es más complicado porque tiene que ver con varios planos. Por un lado hay que buscar cuáles son los contenidos que están desactualizados y habría que actualizar. Por otro lado cuáles se supone que están desactualizados y no están.

Por ejemplo, aquellas materias que los contenidos mínimos parecen desactualizadísimos y son modificados por cada una de las cátedras. Y por otro lado, cuáles son las cuestiones pedagógicas y reglamentarias que una carrera debe cumplir para que sea una licenciatura y no otra cosa. Hay que trabajar en varios planos. Hay toda una parte que es muy técnica que tiene que ver con cuántas horas de cursada tiene que tener para que la Universidad de Buenos Aires una licenciatura; cuántas horas tiene que tener para que el ministerio lo considere así. Cuáles son los recorridos más básicos que hay que hacer; y luego sí, que contenidos no deberían faltar. Yo le agregaría más flexibilidad, no sé si sacaría algo. Sí habría que agregar algunas cosas muy concretas y flexibilizar otras: hay cosas que son del orden de lo obligatorio, que podrían ser optativas. Otro parte que podría flexibilizarse como el tema de las orientaciones donde uno podría armar: «elegí tu propia lectura» y ver que orientación quiere darle uno a su perfil profesional, ver qué cosas podría articular entre una orientación y otra. También hay que agregar contenidos y las herramientas para sostenerlos. Por ejemplo, equipamiento que pudiera permitir armar un centro de multimedia. Que se flexibilizaran ciertas normas burocráticas que no dejan salir con una cámara a la calle para comprender que las noticias no pasan adentro de donde uno trabaja; creo también que habría que agregar ciertos lenguajes, ciertos soportes y ciertas herramientas para poder enseñar eso. Sobre todo en periodismo y publicidad. Y agregar algunos contenidos que tienen que ver la comunicación institucional y organizacional que es un campo importante para el desarrollo profesional y que no está del todo explotado dentro de la carrera, sino tan sólo en las zonas periféricas y optativas. También habría que cambiar cosas de lugar, cosas que están en algunas orientaciones y dado como fue trascurriendo la historia podrían estar en el tronco; materias que son optativas podrían ser obligatorias. Por supuesto, hay que ver cómo se hace la ingeniería de eso. Es muy complicado, es mucha la gente, son muchos docentes, son muchos estudiantes. Por eso seguro va haber una «zona gris» en la que coexistan cuestiones del plan actual y del plan nuevo. No es nada fácil reformar un plan de estudio. Tampoco me parece que esté tan mal. Los contenidos que da la carrera permiten que la gente trabaje. En general, de los colegas que uno conoce todos trabajan en distintas áreas del campo. Hay gente que es productora de televisión, hay gente que asesora de una empresa en términos de comunicación interna y externa, hay gente que trabaja dentro del Estado, hay otros que trabaja redactando boletines o haciendo auditorias de medios; hay gente que hace periodismo; en barrios, haciendo comunicación desde abajo y en términos de educación también hay trabajos importantes respecto de lo que es la incorporación de la tecnología dentro de la diferentes etapas educativas. Me parece que en general los graduados de las distintas orientaciones, están trabajando en un campo que es cada vez más rico, que hay cada vez más necesidades profesionales con cierto grado de especialización. Hay que agregar lo que fue surgiendo vinculado con la producción y el análisis del periodismo digital y la forma rutinaria de producirlo. Esa es una zona que no está desarrollada y habría que actualizar.

La Vallese: Cuando decía flexibilizar la carrera, ¿a qué se refería? ¿En qué sentido flexibilizar?

Lila Luchessi: Hay cosas que son del orden de lo duro, por ejemplo las tres comunicaciones, son importantísimas después uno puede discutir si una línea u otra, pero no pueden faltar. Y me parece indispensable que la gente haga las tres en el orden actual. En este sentido de la correlatividad yo no sería flexible. Más allá de que uno pueda coincidir o no con determinados puntos de vista de cómo dar esos contenidos. Los contenidos teóricos mínimos están bien, y los recorridos que se plantean de comunicación y política, comunicación y cultura, y escuelas de comunicación, que son los que se hacen en los contenidos mínimos, le permiten a uno hacer un camino bastante circular y aprender qué es la teoría de la comunicación. Yo no metería mucha mano, en las tres comunicaciones, ni siquiera en la carga horaria.

Sí haría más flexible la zona de los talleres haciendo una oferta más amplia. Si alguien sabe que se quiere dedicar a determinada cuestión, y quiere evitarse perder tiempo en muchas otras, no estaría mal que si, por ejemplo, alguien quiere hacer cine documental, haga talleres audiovisuales, y se quiere evitar las especificidades de los gráficos, que las evite, y al revés. O sea, ampliaría la oferta de talleres, y creo que debería ser selectivo. Hay cosas que son elementales y que van desde la diferenciaciones de una crónica y un artículo, hasta qué y cuánto es un punto de rating que no debería dejárselas para las orientaciones, porque en las orientaciones muchas veces se ven cosas mucho más elementales que en el tronco. El tronco de la carrera tiene un nivel de complejidad teórica muy grande y se terminan dando, sobre todo en los talleres anuales de orientación (TAO), cuestiones muy elementales en quinto año de la carrera. Eso tendría que estar antes, y complejizar más sobre el final. Hay saberes básicos, que ni siquiera se pueden llamar conocimientos, que deberían resolverse durante la carrera. Por eso cuando hablaba de flexibilidad no me refería a sacar sino a redistribuir, y cambiar de lugar, sobretodo lo que creo fundamental es permitir cruces entre las orientaciones.

La Vallese: ¿Crees que uno de los criterios para discutir la carrera es la salida laboral?

Lila Luchessi: La carrera tiene capacidad de inserción y no sé si estuvo planteado alguna vez. Si uno mira el documento inicial se decía que se iban a formar comunicadores para la democracia. Un tema aparte es le de las incumbencias. Finalmente estamos reconocidos. Existimos. Ya están asumidas cuáles son nuestras incumbencias profesionales, que generan bastante revuelo, en algunos lugares porque todo el mundo cree que tiene incumbencias sobre esto. Sobre Comunicación todo el mundo cree que tiene algún tipo de incumbencia porque de alguna manera leen el diario, ven la tele, tienen comunicación con mucha gente con lo cual desarrollan comunicación interpersonal; entonces, todo el mundo cree que tiene algo para decir de cómo comunicar. Esto no está mal, pero hay cosas que son de orden técnico. Una vez la sociedad central de arquitectos había sacado un slogan que a mi me gusta mucho: «construya bien, contrate un arquitecto» porque tiene que ver con esto: cualquiera puede apilar ladrillos pero no cualquiera puede construir un edificio. Por eso, creo que para comunicar bien hace falta gente que sepa del tema. Y la carrera da muchas herramientas que, a veces, cuando uno está en el baile no se da cuenta para qué le van a servir pero después en algún momento se disparan en la cabeza y sirven mucho; aún lo que tiene el máximo nivel de abstracción en algún momento termina siendo aplicado; y te termina sacando las papas del fuego. Me acuerdo que un colega estaba trabajando para la ONU en oriente, y se vio en el medio de un bombardeo y para evitar el pánico termino haciendo una serie de ejercicios con la gente que estaba ahí, y después se acordó que los había hecho en alguno de los talleres de la carrera. Entonces, en algún momento, cuando uno menos se lo espera, un conocimiento que creyó que había quedado lejano en una materia, acude para ayudarnos a comunicar y aplicamos lo que pensamos que nunca íbamos a aplicar… aunque sea en el medio de un bombardeo.

Por eso insisto en que faltan saberes prácticos concretos no conocimientos. No para dar cuenta de lo que necesite el mercado, porque me parece que ninguna institución educativa puede darse el lujo de correr atrás de lo que necesita el mercado, pero sí hay ciertos saberes que tiene que ver con el avance tecnológico, con desarrollos que simplifican mucho el trabajo profesional y académico y no están contemplados, y que debieran estarlos.

La Vallese: Recién usted decía que cuando se pensó la carrera de comunicación se pensó en comunicadores para la democracia, estamos en el 2006...

Lila Luchessi: Lo más interesante de no tener que decir que los comunicadores son para la democracia es que hay democracia; la gente que diseño la carrera estaba pensando es un situación política mucho mas difícil que podía hacer tambalear el sistema institucional; ya vimos que el sistema institucional está bastante fuerte; por eso, pasaron cinco presidentes en una semana, no se cayó el sistema institucional. Uno piensa que los comunicadores y los politólogos son para la democracia por que hay un acuerdo en la sociedad sobre la democracia aunque pueda tener muchas falencias y problemas el sistema.

La Vallese: y hoy… comunicadores para-…

Lila Luchessi: …para el país! La carrera tiene que formar cuadros para ocupar puestos estratégicos. La universidad pública tiene que formar cuadros para el país; estoy pensando en cuadros en todos los órdenes. Cuadros para el Estado, cuadros para las empresas, para los sindicatos, cuadros!.. Alguien que pasa por la universidad pública no puede aspirar a ser un empleado y nada más. Tiene que aspirar a estar en un cargo decisional. O sea, gente que pueda liderar procesos, que se soluciona la vida y ayuda a otros, que genera trabajo. Venimos de un muy mal momento, durante el año 2000 estuvimos todos muy deprimidos, y hoy veo un cambio de actitud, veo que los estudiantes saben que algo van a hacer, y que el trabajo no sólo se busca sino que también se construye. Son personas con la conciencia que no siempre se depende de otro. Porque esa cuestión de pedirle al estado que solucione todo… yo estoy de acuerdo con pedir más presupuesto, pero...¿para qué? ¿con qué y en detrimento de qué? La facultad no es de cada uno de nosotros, es de todos, y muchas veces por cada estudiante universitario hay 10 pibes que no saben leer ni escribir… por eso tenemos que hacer con esto algo interesante, y que las cosas interesantes no se hacen sólo adentro de la facultad. Por ejemplo, un tipo que logra que quince pibes en lugar de drogarse en una esquina, empiecen a jugar al voley, o al futbol, y escriban una revista, ese es un muy buen comunicador para el país. Y hay muchos de esos… pero hay que abrir la cabeza.

Creo que tenemos que quejarnos con propuesta, lograr que cada licenciado en comunicación que salga de esta casa sea un generador de ideas, y de políticas desde el ámbito en el que esté… el Estado, una empresa, un barrio, para lograr beneficiar al conjunto del país. Por eso creo que tenemos que ocupar lugares de cuadros dirigénciales, hasta de cuadros teóricos, tenemos que tener la capacidad de incidir sobre la realidad, sobre la leyes, sobre el día a día.

Entrevistas

Guillermo Mastrini es Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Es el director actual de la Carrera. También es profesor titular de las cátedras, Políticas y Planificación de la Comunicación y Economia de la Información.

La Vallese: teniendo en cuenta que la carrera fue pensada hace 20 años ¿cuáles son las cosas que pensás que deben ser reformadas en el plan de estudio y por qué?

Guillermo Mastrini: Evidentemente uno de los motivos, es precisamente que el plan de estudio ya tiene una cantidad importante de años. Esto podría no ser obstáculo en determinadas áreas del conocimiento, pero está claro que en la carrera de comunicación, este proceso va acompañado de una profundísima transformación de toda la estructura, y de todo el saber y el conocimiento en torno a un problema cada vez más complejo como es la comunicación; o sea, que una primer instancia que, sin duda tenemos que considerares, es que las transformaciones que han ocurrido en la agenda comunicacional, deben ser revisadas. Más allá de eso, yo vengo señalando que veo que el plan de estudio que tenemos hoy es bastante bueno. Uno de los motivos por los que creo esto, es porque pudo prever muchas de estas transformaciones. Es decir, supo tener la versatilidad como para que algunas cosas que en aquel momento no eran un problema pudieran ser incorporados posteriormente en la currícula de la carrera a través de materias que permitían incorporar temas que no estaban tan presentes cuando se realizo el plan de estudio.

Sin embargo, la sensación que yo tengo es que lo que no pudo preveer la gente que realizó el plan de estudios en su momento era la explosión matricular de la carrera; no estaba previsto que esta pasara a ser una carrera como la que tenemos hoy, con entre 10.000 y 12.000 estudiantes cursando concretamente. Inscriptos tenemos unos cuantos más. En este sentido creo que es importante poder repensar la carrera desde esta dimensión porque evidentemente la principal tensión que existe hoy en la carrera es entre distintas perspectivas de qué estudiar en una carrera de comunicación. Esas perspectivas diferentes, sin embargo, no necesariamente deben estar excluidas en una futura carrera de comunicación. Que ésta puede contener sin ningún tipo de problema, distintas posiciones, ambiciones, distintos criterios sobre qué es estudiar comunicación; pero, para eso, deberíamos repensar o rearmar el plan de estudios teniendo en cuenta este criterio, que es lo que no aparece en el plan porque no se pensaba en tal disparidad en aquel momento y en tal diversidad de criterios. Sobre las cosas concretas que hay que cambiar yo tengo mis ideas, pero son ideas personales, que no me corresponde a mi, como Director de la Carrera, decirlas específicamente, porque los cambios no van a ser los que yo proponga, sino los que el conjunto de la comunidad académica crea que es necesario establecer. No suponemos en este sentido una bajada de línea y no tenemos tampoco una única propuesta dentro de los grupos que participan de la gestión de la Carrera. Por otra parte, no sería saludable que nadie se pusiera a defender a capa y espada un único proyecto. Seguramente no va a haber un absoluto consenso en torno a un nuevo plan de estudios. Sí me parece que debería ser importante que haya consensos mayoritarios en torno a cuáles son los elementos centrales, que se deben tener en la discusión sobre la comunicación hoy, y cuáles son las diversidades, que debemos contemplar dentro de la carrera de comunicación para que todos aquellos que cursen y aquellos que enseñen se sientan a gusto en la carrera. Pero eso va a ser el fruto, el resultado, de una discusión amplia. Y no puede ser resuelta ni por la dirección de la carrera ni por ningún grupo particular.

La Vallese: Algunas de las discusiones se dan en torno a la extensión de la carrera, ¿cree que es uno de los criterios a discutir?

Guillermo Mastrini: La carrera es efectivamente un poco larga. Sin embargo, me negaría a discutir el tema del plan de estudio teniendo en cuenta si es largo o es corto. Esto sería simplificar enormemente la cuestión. Y seguramente los resultados no serían los ideales, ni siquiera buenos. Por eso, prefiero pensar la carrera más que en términos de larga o corta, en términos de perfiles, y de para qué tipo de perfil es necesario pensar la carrera… o sea, si pudiéramos acordar cuáles son los distintos perfiles que pueden ser contenidos dentro de una carrera de comunicación, sería más fácil pensar que conocimientos son necesarios, para cada uno de esos perfiles. Digo esto porque hoy al haber un único perfil, es un único perfil que contiene a todos los perfiles, o por lo menos eso pretende. En esa situación, podría si estar la explicación de esta longitud de la carrera. Pero, insisto, no lo quiero pensar en términos de largo o corto, sino en términos de cuáles son los perfiles que queremos tener en la carrera de comunicación.

La Vallese ¿cuáles serían algunos de esos perfiles?

Guillermo Mastrini: Esa es la discusión. Evidentemente hay una histórica tensión, muy general entre los perfiles más profesionalistas, pero que ni siquiera es uno sólo, y los perfiles más academicistas, que tampoco sería uno sólo. Tienen que ser más específicos y tienen que tener recorridos más específicos. Pero prefiero no dar respuestas concretas de cuál es mi idea personal porque que no sirven las ideas personales, sino que tenemos que llegar a niveles importantes de consenso.

La Vallese: Usted cree que la relación posterior de los estudiantes o graduados con la sociedad podría ser un criterio de revisión? ¿y con el mercado laboral?

Guillermo Mastrini: Algunos perfiles van a dar cuenta más de algunas salidas laborales que otros. De nuevo. Tampoco creemos que la carrera pueda ser sólo pensada en términos de posibles salidas laborales. Porque por otra parte el mercado comunicacional es muy dinámico, con lo cual es mucho más dinámico que las reformas del plan de estudio y siempre iríamos corriendo atrás de un mercado que se va transformando. No sólo que no es conveniente sino que no es posible. Es imposible ajustar una propuesta educativa a una «demanda de mercado». Lo que no quiere decir que haya que desconocerlas. Una cosa es conocerlas y otra cosa es ajustar la propuesta a esas demandas. En general la carrera no ha seguido precisamente las demandas y aspiraciones del mercado.

La Vallese: ¿Cómo se está planteando el procesote discusión sobre la reforma?

Guillermo Mastrini: Aspiramos a que el año que viene haya un debate general en torno a como organizar el plan de estudios. Lo ideal sería que a fines del año que viene, se pueda producir algún nivel de consenso. Si bien, por ahí no un plan de estudios totalmente acabado, pero sí en cuáles deberías ser las directrices, las ideas fuerza que deberían tener el nuevo plan. Es importante que vayamos tomando conciencia de la importancia de los que está en juego, y que se vayan gestando las instancias de participación y mecanismos que puedan poner el tema como un tema central de discusión del conjunto de la carrera. Desde la junta, vamos a armar una comisión para que haga una de las propuestas, ni mejor ni peor que otras, entendemos que la gestión tiene que fomentar que haya una propuesta seria, que puesta en juego con otras ideas y otras propuesta, que puedan irse armándose desde otras instancias de la carrera, y de la facultad. Llegar al consenso va a ser complejo, pero estamos convencidos que al final de este debate vamos a poder decir mayoritariamente que la discusión sobre la comunicación va en una dirección y no en otra.

LA VALLESE