El que murió luchando
vive en cada compañero


El 24 de Marzo de 1976 se instauraba la última y más sanguinaria Dictadura militar que haya castigado a la Argentina. La oligarquía junto al sector financiero transnacional, ambas partes constituyentes del mismo bloque de poder, apoyaron y promovieron la intervención militar con el objetivo de romper el empate hegemónico que venía imperando en la sociedad desde 1955. De esta manera, los esbirros militares tenían la clara misión de disciplinar a la sociedad para permitir el pleno desarrollo económico de dichos sectores.
Así, la Dictadura militar desplegó su estrategia coercitiva, basada en la Doctrina de Seguridad Nacional, sobre dos frentes. Por medio del secuestro, la tortura y la desaparición física lograron desarticular a los sectores más combativos de la sociedad, conformados por las organizaciones político-militares y sectores del sindicalismo que luchaban por el cambio revolucionario del sistema. Por otro lado, el plan económico diseñado por el ministro de economía Martínez de Hoz destruyó la industria nacional provocando el aumento del desempleo y la caída del poder adquisitivo real en los ingresos de los trabajadores. Ambas acciones dieron el sustento para que penetrara en nuestra sociedad el discurso y la fundamentación ideológica del paradigma neoliberal, que terminaría de instaurarse completamente en la década de los ’90.
Si bien pasaron 35 años de aquella nefasta fecha, aun hoy sufrimos las consecuencias de ese período que significó una profundización de nuestra dependencia y subdesarrollo, agudizando así el carácter periférico de la Argentina. Debemos terminar de derrotar la hegemonía neoliberal que ha calado tan hondo en nuestro pueblo, hasta llegar a convertirse en parte del sentido común de los argentinos. Para esto es fundamental retomar el impulso y el espíritu de sacrificio que caracterizaba a esa generación de los 30.000 compañeros detenidos–desaparecidos.
La lucha por las ideas, los valores y el conocimiento, la lucha por construir una nueva hegemonía nacional-popular y revolucionaria es la batalla que nos toca enfrentar a nuestra generación. Por culpa de la última dictadura militar y las políticas de corte neoliberal de los noventa el bloque de poder dominante no necesita tener bajo su control el estado, dado que pudo construir la legitimación de su situación como actor dominante en nuestra sociedad. Dar cuenta del statu quo vigente y cómo opera, es la tarea que debemos llevar adelante para generar un cambio estructural, y para conquistar de una vez y para siempre la liberación nacional y social del pueblo argentino.


Para honrar la lucha y la memoria de los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, este 24 de marzo marchemos junto a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.


30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.
¡Presentes! ¡Ahora y siempre!

POR UNA UNIVERSIDAD DEL PUEBLO EN UNA PATRIA LIBERADA
LA VALLESE
Grupo Nuestra América

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